La sala de espera abre antes de arrancar y el chat ya corre dentro. Cuando empiezas, la sala se enciende contigo, en directo. Mientras pitcheas, tus moderadores-setters apartan a cada lead caliente y lo trabajan uno a uno. Las encuestas segmentan a toda la sala con un clic. Emites sobre la misma tecnología de streaming que Twitch.
La hora se fija de antemano. La sala se llena en directo y se calienta mientras hablas. La sala de espera abre antes de arrancar, el chat ya corre dentro, y puede aparecer un cuestionario mientras la gente espera. El formato también existe en recurrente, en reto de varios días con sesiones a fecha libre, o en coaching de grupo en directo. El puntual tiene lo suyo: todo cabe en la ventana del directo. El replay guarda estadísticas para después. Lo que importa se decide con la sala todavía caliente.
En este formato no puedes parar el directo para atender a un lead suelto. Llevas el pitch de principio a fin, sin parar por nadie. El Cierre en Paralelo saca adelante la otra mitad del trabajo desde el cockpit del Moderador-Setter, con el chat público, el centro de notificaciones y la mensajería privada a la vista. Una IA repasa cada 15 a 30 segundos los mensajes, el tiempo de conexión, los clics en la oferta y las respuestas a las encuestas. Cada participante lleva un puntaje que se mueve mientras sigues hablando. En cuanto un lead sube, el setter recibe una notificación con la información, el contexto del lead y la acción sugerida. Responde en privado, responde en público, marca como tratado o lo ignora. Nadie escribe en su lugar. La máquina detecta y sugiere, el setter redacta y manda.
En un puntual no te da tiempo a adivinar quién tienes enfrente. La encuesta de opciones sale con un clic, los resultados se ven en directo y acumulados, y parten a toda la sala de golpe por presupuesto, nivel o situación. La encuesta de respuesta libre queda privada, no aparece nunca en el chat, y sirve para otra cosa: sacar la objeción real, la que nadie escribe en público. Las dos cuentan igual, ninguna sustituye a la otra. Del cinco al diez por ciento de una sala escribe en el chat público, del veinte al treinta si la animación es buena. Entre el ochenta y el noventa por ciento responde a una encuesta. Cada respuesta alimenta el puntaje del lead y dispara notificaciones del lado del setter.
Antes de arrancar, una pantalla de prueba comprueba la cámara, el micrófono, la emisión y la sala en tiempo real, elemento por elemento. Ves tu propio encuadre en una vista previa privada, con un marco de aviso, antes de que la sala vea nada. Emites sobre la misma tecnología de streaming que Twitch. Menos del uno por ciento de fallos reportados, y casi siempre es la conexión del espectador. Si un espectador pierde la suya, la calidad baja sola y un mensaje se lo avisa. Se reconecta solo, con un resumen de lo que se perdió. Del lado del servidor no se pierde nada. Y si lo peor pasa en la emisión, un clic pasa a toda la sala a un directo de respaldo, sin que nadie tenga que reconectarse.
Anuncias la oferta. El botón de llamada a la acción se queda fijo en la pantalla de cada espectador, se activa y se apaga con un clic, y cada clic queda registrado. Sobre la herramienta de reserva de citas que ya usas, los campos del formulario se rellenan solos, y eso sube la tasa de reserva. El pago ocurre en tu propia herramienta, pero cada paso vuelve al cockpit: el clic en la oferta, la parada en el pago, la apertura sin compra, el carrito abandonado. No es una secuencia automática de recuperación. Es una notificación que le llega al setter, que decide si rescata a ese lead y escribe él mismo el mensaje, con un enlace de WhatsApp a un clic si el lead ya salió del directo. Al salir, una ventana pregunta el motivo, y una pantalla final recoge una nota y un comentario. Después, el embudo de conversión, la curva de retención, el reparto entre ordenador y móvil y los motivos de salida se exportan todos.
Un webinar de venta puntual no es un directo por semana. WebiClose factura el uso real: las personas realmente conectadas, nunca los inscritos ni los ausentes. Sin suscripción, sin permanencia. Un mes sin directo, ninguna factura. Si emites de vez en cuando, sale más barato que una suscripción del mercado pensada para un ritmo semanal. Y si la sala supera lo que habías previsto, recargas crédito sobre la marcha, la emisión nunca se corta.
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