Tu cliente está entre los asistentes mientras emites. Al día siguiente abre los números y quiere ver adónde fue cada euro de su publicidad. Si el directo se corta, quien queda mal delante de él eres tú. Al terminar le entregas el dato que justifica esa inversión, y el resto se conecta a las herramientas que ya usas.
El directo corre sobre la misma tecnología de streaming que Twitch. Menos del 1% de los directos reporta un fallo, y cuando pasa, casi siempre es la conexión del espectador la que flaquea. Si aun así algo se rompe, el Botón de Pánico manda a toda la sala a un directo de respaldo que ya corre en paralelo en YouTube, oculto, sin que nadie tenga que reconectarse. Cuando la conexión de un espectador se debilita, la calidad baja sola: un mensaje se lo avisa, el sistema lo reconecta y le da un resumen de lo que se perdió. Todo el estado del directo se guarda en el servidor en tiempo real.
Antes de que entre el primer espectador, una pantalla de prueba revisa la cámara, el micrófono, la emisión y la sala, cada elemento con su propio estado. Luego ves una vista previa privada de tu imagen, marcada con un aviso visible, antes de salir en directo. Hasta que no lanzas, nadie ve nada.
Un cliente que pagó publicidad quiere saber adónde fue cada euro. El directo expone el embudo de conversión completo, la curva de retención, la tasa de participación, el reparto entre ordenador y móvil, los dispositivos usados, el nivel de actividad en el chat, el uso de las herramientas de conversión y los motivos de salida. Todo se exporta. La mayoría de las herramientas del mercado se quedan en la presencia y la duración. Aquí sales con un informe de rendimiento de verdad.
Cada lead conserva su historial de un webinar a otro dentro del CRM integrado. Un cliente que encadena directos recurrentes encuentra a los inscritos que repiten y lo que hicieron la vez anterior. El historial se acumula en vez de arrancar de cero en cada sesión.
Cada agencia trabaja con su propio stack, y no lo cambia por cliente. Por eso la API y los webhooks salientes están documentados, para empujar los eventos del directo hacia lo que ya usas. Todo el recorrido de compra queda registrado, aunque el pago ocurra fuera: quién clicó en la oferta, quién se paró en un paso de pago, quién abrió la página sin comprar, quién dejó el carrito a medias. La señal vuelve al cockpit y a la ficha del lead, en directo. Y en la reserva de citas, la integración nativa con la herramienta más usada del mercado sigue cada cita y rellena por adelantado el formulario del interesado, lo que subió la tasa de conversión.
Una agencia no emite un directo por semana a fecha fija. Hay meses con cuatro directos para tres clientes, y meses con uno solo. WebiClose cobra por las personas que de verdad se conectan, nunca por la duración del directo ni por los que se apuntaron y no vinieron. No hay suscripción ni permanencia: un mes sin directo no genera factura. El crédito se recarga durante el propio directo, sin cortar nunca la emisión. A un ritmo de un directo por semana o menos, sale más barato que una suscripción del mercado. Por encima de eso cuesta más, porque el modelo está hecho para una actividad irregular.
El mismo motor cubre el webinar puntual, el webinar recurrente, el reto de varios días con fechas libres y el coaching de grupo en directo. Tus clientes no venden todos igual, y tú mantienes la misma herramienta de un contrato a otro.
Miramos tu formato, tu volumen y lo que la herramienta cambiaría para ti. Sin compromiso.