Inviertes en publicidad para llenar la sala. Vendes en directo delante de cientos de personas. Y al terminar, la herramienta solo te dice quién asistió y cuánto tiempo aguantó. Con eso no vas a ningún lado: no sabes qué pasó en la sala, ni a quién volver a escribir después. Nosotros hacemos lo contrario. Todo lo que ocurre durante el directo queda registrado y sale de la plataforma, tanto en la interfaz como en datos exportables.
Las herramientas del mercado exponen la asistencia y la duración. Es el mínimo para poder facturarte, no es material para vender. Con nosotros queda expuesto todo lo que pasó en el directo: quién escribió qué, quién respondió qué, quién hizo clic en tu oferta, en qué momento, desde qué dispositivo, quién se fue y por qué. Esto no es un informe. Es la materia prima con la que preparas el seguimiento y el próximo directo.
El embudo de conversión, desde la inscripción hasta la acción que buscas. La curva de retención, para ver en qué minuto exacto la sala empieza a irse. La tasa de participación, la interacción en el chat, el rendimiento de tus herramientas de conversión, el reparto entre ordenador y móvil, el detalle de los dispositivos, y el motivo que deja cada asistente al salir. Todo se exporta.
Cada participante tiene su ficha, y esa ficha no se cierra cuando termina el directo. Ves su historial cruzado entre tus webinars: alguien que vino tres veces, hizo clic en tu oferta cada vez y nunca reservó no es el mismo lead que quien descubre tu universo esta noche. Los inscritos recurrentes quedan detectados, así sabes en qué punto estás con cada uno. En un modelo de lanzamientos repetidos, esto es lo que te dice a quién dar seguimiento primero, y con qué ángulo.
El pago se hace en tu propia herramienta, aquí no se cobra dentro de la ventana del directo. Pero la señal sí vuelve a nosotros. Ves quién hizo clic en tu oferta, quién se quedó parado en un paso de pago, quién abrió la página de reserva sin reservar, quién eligió un horario sin confirmarlo, quién dejó un carrito a medias. Cada uno de estos casos le llega al setter como notificación, con el contexto completo: es él quien decide escribirle a la persona mientras el interés sigue caliente. No hay ningún envío automático en tu lugar, la decisión y el mensaje siguen siendo humanos.
El replay tiene sus propias estadísticas. Así dejas de tratarlo como un archivo que se manda y se olvida. Ves qué pasó ahí dentro, y sabes si tu secuencia posterior al directo funciona de verdad o solo te sirve para quedarte tranquilo.
Un dato encerrado en una interfaz no sirve de nada. Todo sale por una API y por webhooks salientes documentados. El dato llega en crudo a donde tú lo mandes: tu almacén de datos, tu panel, el sistema que ya uses a diario. Aparte de eso, hay una integración nativa con la herramienta de agendamiento más usada del mercado, con seguimiento de la cita y autocompletado de campos. Sobre el resto de conectores, preferimos contarte en una llamada qué está realmente conectado y probado hoy, en vez de poner una fila de logos en esta página.
Estas 4 funcionalidades no están disponibles hoy. Están en desarrollo, las escribimos aquí para que sepas hacia dónde vamos, no para que cuentes con ellas.
Miramos tu formato, tu volumen y lo que la herramienta cambiaría para ti. Sin compromiso.